martes, 8 de junio de 2010

UN MUNDO QUE CAMINA DE PRISA




La revolución industrial marcó una etapa fundamental donde con sus nuevas formas de producción, se dio paso a la fuerza innovadora gracias al desarrollo tecnológico, y con ello se da una creciente y cada vez más rápida informatización de las sociedades: mayor información en menor tiempo, constituye claramente uno de los rasgos característicos de la condición posmoderna descrita por Jean Francois Lyotard(1) .Este francés también supone en primera instancia, que quienes poseen la información son dueños del poder: Saber y poder. El ser es lo que nos diferencia de los demás. El saber lo que mostramos a todo el mundo, es decir lo que he desarrollado a través de la academia. Y el hacer se refiere a la experiencia, lo que he ejercido y sido.

Muchos países son emergentes debido a la falta de una política eficaz de la escuela, no se ha implementado una estrategia educativa donde se garantice la misma a todos las personas. Si un país desea erradicar la pobreza, debe implementar una política fuerte de educación con calidad, que llegue a todos sus habitantes logrando mejorar así su calidad de vida y su bienestar integral.
La economía de la globalización niega el necesario protagonismo de las personas. Dominada por las grandes empresas transnacionales y los mercados financieros, el único objetivo de la globalización es el beneficio económico, invisibilizando todas aquellas actividades o tareas no mercantilizadas.

(1) Lyotard, Jean Francois. Historia de las ideas políticas, Marta Elena Salcedo Ballesteros pág. 191.


La globalización es un concepto que intenta definir la realidad de nuestro planeta como un todo conectado, que se va pareciendo cada vez más a una sola sociedad. Hace veinte años era muy difícil leer periódicos de otro continente, comprar comida de otro país o saber qué tiempo estaba haciendo en Sudáfrica. En la actualidad, muchas personas hacen esto todos los días. Nunca ha habido tanta gente que viaje por el mundo, venda productos en todo el mundo y hable con personas de todo el mundo.
Todo lo que tiene que ver con la economía, las relaciones sociales, la política y la cultura de los distintos grupos de seres humanos está cada vez más internacionalizado. Que ahora te puedes enterar de lo que pasa en el otro extremo del mundo instantáneamente (gracias a Internet), y que, además, esos hechos podrían llegar a afectarte de algún modo; que el comercio mundial ha crecido hasta niveles inimaginables, y que las empresas grandes se han convertido en multinacionales, y ya casi nunca vienen de un solo país.

Es decir, todo está mucho más cerca que antes. Y además, las modas llegan a muchos más sitios que hace unos años, y las formas de vida se van asemejando entre sí, poco a poco.
En la última década se ha visto un avance significativo de la industrialización, el desarrollo científico y tecnológico. La globalización económica supone una mayor libertad para realizar intercambios de productos y mercancías entre los distintos países.

El verdadero motor de la globalización son las empresas transnacionales, que localizan la producción guiadas únicamente por la rentabilidad a corto plazo. No les importan los derechos individuales ni colectivos de sus trabajadores y trabajadoras, llevándose como siempre la peor parte estas últimas. Así, se favorecen condiciones laborales penosas en países hundidos por la deuda, sin normativas laborales ni derechos sindicales de ningún tipo. De esta manera, ha sobrevenido un hecho común: los salarios más bajos del mundo los cobran las mujeres de los países más pobres.
Por: MIGUEL ÁNGEL MEJÍA OVIEDO, Estudiante de Administración de Empresas de la Universidad de los Llanos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario